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julio 05, 2009

Entierro de niño

A propósito de los niños muertos por el friaje.
"Ritmos cadenciosos acompañan al niño en su viaje al mundo de abajo. Se tiene que acelerar esta separación antes de su descomposición, y el tono de funeral subraya que esta ineluctabilidad es una injusticia más, que se añade a las heladas y a la miseria, a la naturaleza y a la historia."
Sebastiano Sperandeo.
Canto aymara recogido por Sperandeo en 1984 en un entierro de niño en Puno.
Aukilita lichusita
uk'amakija jachaskija
aukilita lichusita
kaukinakiwa jachaskana
Aukis taikas sirviñaja
ch'amakiwaya sakiw sista
aukis taikas sirviñaja
wali ch'amaw sakistaja
Aukis taikas jachaspana
aukis taikas aruspana
aukis taikas jachaspana
aukis taikas jachaspana
Sakiu sakiu saraujta
sakiu sakiu pasaujta
aukis taikas sirviñaja
ch'amas sakiw puriniujta
Aukis taikas sirviñaja
k'itis sirvisk'anista
aukimaqui jachask'ana
taikamaqui jachaskana
Sabia lechucita
así nomás sufrimos
sabia lechucita
donde sea así sufrimos
Me dices que atender
a los padres es difícil
me dijiste que cuidarlos
es muy difícil
Que nuestros padres padecen
que nuestros padres sufren
que nuestros padres padecen
que nuestros padres padecen
Así diciendo te vas
así diciendo pasaste
viniste diciendo que
servir a los padres es difícil
A los padres hay que servir
y quién se compadecerá de mí
sólo tu padre llorará por ti
solo tu madre llorará por ti.

mayo 17, 2009

No puedo renunciar

Puedo renunciar a ser esperma.
Puedo renunciar a ser niño u hombre.
Puedo renunciar a ser sabio o aprendiz.
Puedo renunciar a ser infinitamente libre o eternamente esclavo.
Puedo renunciar a ser músico, poeta o fabricante de mitos.
Puedo renunciar a tu cuerpo y a tu historia.
Puedo renunciar a ser heterosexual.
Puedo renunciar a ser gay.
Puedo renunciar a mi nombre, y al tuyo.
Puedo renunciar a mis manos y a todo lo que ellas construyen.
Puedo renunciar a mis pies y al más pequeño de mis vellos.
Puedo renunciar a la sangre y a mis venas.
Puedo renunciar al sudor nocturno y a los jadeos.
Puedo renunciar al abrazo y a los gestos.
Puedo renunciar a la palabra.
Puedo renunciar a mi voz.
Puedo renunciar a los acordes y a la escala.
Puedo renunciar al fracaso y a la meta.
Puedo renunciar al camino y a los que vienen luego.
Puedo renunciar a la canción.
Puedo renunciar a lo imposible.
Puedo renunciar a la justicia y a la verdad.
Puedo renunciar a Dios.
 
Pero, cuando llegue su momento, a tres cosas no puedo renunciar,
a ser Hijo, a ser Hermano, y a ser Padre.
 

abril 19, 2009

Libélula

Se supone que este es un blog literario y no publico nada que no sea eso. He publicado letras de canciones mías porque me he creído eso de que las canciones son también poesía. Lo cierto es que no he publicado aquí nada que no haya sido literatura, y letras y más letras. Hasta que me encontré con esta canción.

Es una canción publicada por Ana Torroja en un disco suyo no tan reciente. Pero ésta es la versión de la cubana Haydeé Milanés. ¿Y la letra de la canción?... No.

Aunque la letra es muy bonita, es la voz de Haydeé la que me parece dulce y locamente poética. Es su timbre y su energía la poesía de esta canción.

Se las regalo.

julio 17, 2008

Camila como la estrella


Camila como la noche. Camila como la estrella.
Camila como la hora solitaria de la madrugada húmeda,
Camila y algunos recuerdos de perros y gallos,
apoyado en la ventana fría, feliz de ser el único,
rezagando el sueño, descalzo, en pantalones cortos,
niño, debilucho...

Camila y el canto de los gallos a lo lejos,
¿dónde estarán? ¿quién responde a quién?
Camila y el andar del gato sobre mi techo,
solo, cansado, husmeando las macetas
como buscando lo secretos de mi patio mojado...

Camila es el espejo donde me miro, y me veo,
viejo, viviendo por ella,
Camila es el detenerse, el dar la vuelta y despedirse,
el continuar el viaje arrastrando los años.

Sigo siendo debilucho.
Sigo siendo descalzo, único, niño...
Sigo añorando la madrugada y la estrella,
ahora sin ventana, ni gallos ni gatos desolados...
pero atraviezo la puerta y dejo la llave puesta.
Camila me espera,
y yo muero por ella.

mayo 05, 2006

Otra vez yo...

Siento que recorro la intimidad de este pasillo,
enorme en soledad y en frío.
Pretendo alcanzar la puerta última y la escalera hacia el sótano,
hacia donde el techo blanco me proteja
del otoñal espanto del paisaje lleno de cuervos y hojas secas,
amarillas hojas, verdes hojas, casi muertas.

Pero también siento que vienes detrás de mí.
Y aunque quisiera detenerme, esperarte, descender juntos,
mejor me lleno de cobardía y apuro el andar
para no mirar en tus ojos el calor que no merezco...
y en tus manos el amor que me atormenta...